Deja de intentar envolver a quien nació con los ojos abiertos y listo para correr
Si naciste alrededor de la década de 1960 o 1970, probablemente lo recuerdas: los bebés nacían con los ojos cerrados, tardaban días en ver el mundo y pasaban semanas envueltos como "rollitos" supuestamente para protección y adaptación al nuevo entorno. El mundo a su alrededor también era así: lento, envuelto, protegido por procesos rígidos y cajas muy bien definidas.

Corte a 2026. Hoy, los bebés nacen con los ojos bien abiertos. Miran directamente al equipo médico, interactúan en el primer minuto y ya empiezan a mapear el entorno. El parto cambió, el estímulo cambió, el mundo cambió. En el mercado laboral actual, el choque de generaciones ocurre exactamente ahí.
Líderes formados en la escuela del "rollito", donde la regla era esperar tu turno, respetar la jerarquía silenciosa y buscar estabilidad lineal, intentan gestionar talentos que ya entran a la empresa con los ojos bien abiertos y acelerados. Cuando inicié mi carrera, las secretarias ponían una barrera enorme para que pudieras hablar con algún director; en algunos casos te decían: "ah, ¿quisiste decir que quieres hablar con el doctor \'Fulano\'?", pues no consideraban adecuado dirigirse directamente por el nombre, es decir, cualquier cargo directivo era considerado como un "semidiós" y automáticamente se convertía en doctor, dentro de una cultura jerárquica y servil, aunque ese director no tuviera doctorado ni fuera médico ni abogado.
Estos nuevos profesionales no quieren someterse a la jerarquía ni esperar 2 años para proponer una idea y tener voz, no les importa si la persona tiene o no doctorado ni sus títulos jerárquicos o posiciones sociales. Quieren interactuar, transformar y ver el impacto de su trabajo ahora. El error de muchas empresas es intentar envolver a quien nació libre y con los ojos bien abiertos.
El futuro pertenece a los líderes que saben aprovechar la estructura sólida de quienes provienen de los años 60 y 70 para encauzar la energía y la visión abierta de quienes están llegando ahora. ¿Has intentado "envolver" a tus nuevos talentos o les has dado espacio para que enfrenten el mercado de cara? ¿Mantienes como líder una comunicación abierta con la nueva generación? ¿Y tú, de las nuevas generaciones, sientes que las empresas están más preparadas para recibirlos o todavía se sienten envueltos?
