¿Entiendes el verdadero significado de "ser protagonista de tu carrera"? ¿Es posible para todos o es un privilegio de pocos?
¿Alguna vez has sentido que tu crecimiento profesional depende más de la empresa que de ti mismo?
Yo pensé exactamente lo mismo.
En 2001, estaba en una capacitación de liderazgo cuando una consultora de RRHH nos incentivó a fomentar el protagonismo en nuestros equipos. Al finalizar, me acerqué a ella y expresé mi incomodidad: "No todos tienen las mismas oportunidades de estudio ni condiciones socioeconómicas. Muchos avanzan solo cuando la empresa ofrece un curso o una promoción". Yo creía sinceramente que la carrera estaba en gran medida definida por el plan de carrera de la empresa.

Su respuesta cambió mi mentalidad para siempre: "eso no es verdad. Todos siempre tienen la opción de quedarse o no, aunque no tengan ningún incentivo de carrera por parte de la empresa. Siempre es una elección y una responsabilidad individual. No podemos colocarnos en el papel de víctima y tercerizar esa responsabilidad." Ahí fue cuando todo cambió para mí. Entendí que la responsabilidad por mis resultados profesionales siempre sería mía. Y esa conciencia me llevó a tomar dos decisiones arriesgadas y cruciales en los años siguientes:
💡 1. El MBA por cuenta propia: Mis pares recibieron subsidio para estudiar en el exterior. Yo, en cambio, era recién contratado y con mi esposa embarazada, no tenía esa opción en ese momento de vida y carrera. Decidí arriesgarme: aposté por un MBA de primer nivel en Brasil que costaba el 30% de mi salario. Poco tiempo después, RRHH me informó que la dirección había cambiado la política de subsidios de la empresa para incluir MBAs nacionales, precisamente por reconocer el protagonismo de mi decisión. Recibí los montos de forma retroactiva.
❌ 2. El poder de decir "no": Años después, como expatriado en México, rechacé una posición para volver a Brasil porque sentí que no era el desafío correcto. Un ejecutivo me advirtió: "No sé si tendremos una vacante en tu nivel ejecutivo dentro de 6 meses". Aun con el riesgo, esperé. Cuatro meses después, surgió la oportunidad ideal, que impulsó drásticamente mi trayectoria.
¿Podría haber salido mal? Sí. Pero el riesgo era mío. Ser protagonista no es garantía de que todo saldrá bien, pero sí es la certeza de que no eres rehén del azar ni de la decisión exclusiva de la empresa.
Cuando tomas las riendas, dejas de ser pasajero y te conviertes en el piloto de tu propia historia, te vuelves protagonista de tu carrera, y sí es posible para todos, siempre que estés dispuesto a asumir los riesgos implícitos, lo que yo llamo los "dolores del desarrollo y el aprendizaje profesional".
Esto también es valorado por las empresas y por líderes maduros, ya que reconocen a los profesionales que toman decisiones maduras basadas en sus preferencias y motivaciones de carrera. Obviamente, estas decisiones deben estar justificadas y su razonamiento debe ser comprendido, aunque muchas veces no coincidan con la visión de la empresa.
¿Y tú? ¿Consideras que ya tomaste las riendas de tu carrera o todavía estás esperando que llegue el momento ideal?
