¿Sabes cuándo es necesario detenerse y buscar el reequilibrio? Hablemos un poco sobre mi «jubileo»
¿Sabías que el concepto de año sabático y jubileo tiene origen bíblico (Éxodo 20:8-11, 23:10-11 y Levítico 25:8-55)?
La orientación fue dada directamente por Dios al hombre para que explore el trabajo de forma sabia, respetando el tiempo de descanso y recuperación física y mental, y se extiende también a la propia naturaleza y a los animales.
Pero la verdad es que como sociedad romantizamos el trabajo arduo y el agotamiento, y para muchos se considera sinónimo de importancia y estatus social, como el famoso personaje Rochelle de la aclamada serie de comedia estadounidense «Todo el mundo odia a Chris», donde ella se jacta ante sus amigas de que su marido «tiene dos empleos», a pesar de no pasar tiempo con la familia. Nos contamos mentiras reconfortantes a nosotros mismos y a nuestra familia: «Si no estoy presente, las cosas no suceden», «El resultado solo llegará con mucho esfuerzo y dedicación» o «No conozco a nadie exitoso que trabaje menos de 12 horas al día». Y lo peor: ¡nos las creemos!

En 2017, tras 30 años de trabajo ininterrumpido, decidí romper ese ciclo. Renuncié a una posición ejecutiva relevante y de alta remuneración para vivir mi «jubileo». Mi esposa y yo planeamos, hicimos las maletas y nos fuimos a España. Yo realicé una maestría en la Universidad de Barcelona y ella un posgrado en su área de formación y, sobre todo, vivimos 2 años y medio de convivencia intensa e inolvidable con nuestros dos hijos. En aquel momento muchos cuestionaron mi decisión, pero conté con el apoyo total de la familia, lo cual fue muy importante, y principalmente teníamos claras nuestras prioridades. Siento que si hubiera seguido al ritmo que llevaba, una de las consecuencias habría podido ser un «burnout», y ahora, mirando con una perspectiva más amplia, creo que fue muy positiva nuestra decisión y experiencia.
Regresé al mercado corporativo justo al terminar, con las energías renovadas, con mucho conocimiento en el equipaje, una gran experiencia cultural y la mente libre para los próximos desafíos. La empresa donde trabajaba siguió funcionando muy bien sin mí; cumplí mi papel y preparé equipos y procesos estructurados para que otros ejecutivos dieran los siguientes pasos estratégicos.
La lección que queda: el mercado siempre encontrará a alguien para reemplazarte rápidamente, y a veces incluso más adecuado para el nuevo ciclo de la empresa. Pero tu salud física, mental y el tiempo de calidad con tu familia son insustituibles. Ten en cuenta que es importante buscar ese equilibrio y, siempre que sea necesario, haz una pausa para «recargar las pilas» y, si tienes la oportunidad, planifica y vive tu «año de jubileo» o «período sabático».
¿Y tú? ¿Estás escuchando las señales de tu cuerpo y tu mente, o sigues romantizando y creyendo en las mentiras del exceso de trabajo y sus supuestos beneficios para tu carrera?
